CUBIERTAde BAMBÚ

Este proyecto también fue desarrollado en mi estancia en Alemania el curso 2009-10.

El bambú es un material muy poco utilizado en occidente en estructuras de edificación.

Este ejercicio trataba de acercar dicho material y fue una oportunidad para tratar de entender cómo se comportaba a nivel estructural.

En este caso, debíamos afrontar el diseño de una cubierta de bambú para una sala de congresos situada en lo alto de una colina con unas preciosas vistas en una población de Indonesia.

La luz que debía salvar dicha cubierta eran 20 x 30m.

La gran luz que debía salvar la cubierta junto con la situación expuesta respecto al viento y a la lluvia, fueron dos de los puntos de partida para desarrollar el proyecto. El hecho de que el bambú, al ser un material menos resistente a flexión respecto al acero y al hormigón armado, debería estar arriostrado en varios puntos me dio algunas claves.

Traté de trabajar la cubierta como una red tridimensional, en la cual, las fuerzas se transmitirían tanto transversal como longitudinalmente a través de secciones cambiantes que pretendían hacer trabajar el material lo más solidariamente como fuera posible.

La propuesta surgió tras el trabajo directo con innumerables prototipos de alambre y el desarrollo de la sección a través del dibujo de diferentes variantes.

A partir de una sección de una cubierta típica a dos aguas, consideré la posibilidad de arriostrar lateralmente en el punto intermedio de cada pieza de bambú por una sección adyacente que tuviera otra geometría y que ayudara a toda la cubierta a trabajar conjuntamente y así reducir los esfuerzos de flexión tan elevados para estas luces.

Tras considerar la posición expuesta de la cubierta en lo alto de la colina, llegué a la conclusión de que podría ser interesante trabajar con secciones cada vez más pequeñas conforme uno se acerca a los extremos.

De esta forma, el edificio genera una forma de concha que resuelve satisfactoriamente los empujes del viento así como la conducción del agua de lluvia de forma lo más natural posible.

Por otra parte, las conexiones entre secciones se resolvían mediante varillas de acero atornilladas, y toda la cubierta descansaba sobre un zócalo de hormigón que se escalonaba para formar unas gradas perimetrales que permitían dos accesos laterales.

El bambú, al ser un material higroscópico, debía estar protegido en el exterior de la acción de la lluvia.

Opté por la elección de un material ligero y traslúcido, con la intención de resaltar el ambiente y la geometría interior y a su vez, dotar de ventilación a la propuesta.

Consideré las membranas ETFE como una solución idónea que respondía a todas las consideraciones anteriores con solvencia.

CUBIERTA BAMBÚ

Este proyecto también fue desarrollado en mi estancia en Alemania el curso 2009-10.

El bambú es un material muy poco utilizado en occidente en estructuras de edificación.

Este ejercicio trataba de acercar dicho material y fue una oportunidad para tratar de entender cómo se comportaba a nivel estructural.

En este caso, debíamos afrontar el diseño de una cubierta de bambú para una sala de congresos situada en lo alto de una colina con unas preciosas vistas en una población de Indonesia.

La luz que debía salvar dicha cubierta eran 20 x 30m.

La gran luz que debía salvar la cubierta junto con la situación expuesta respecto al viento y a la lluvia, fueron dos de los puntos de partida para desarrollar el proyecto. El hecho de que el bambú, al ser un material menos resistente a flexión respecto al acero y al hormigón armado, debería estar arriostrado en varios puntos me dio algunas claves.

Traté de trabajar la cubierta como una red tridimensional, en la cual, las fuerzas se transmitirían tanto transversal como longitudinalmente a través de secciones cambiantes que pretendían hacer trabajar el material lo más solidariamente como fuera posible.

La propuesta surgió tras el trabajo directo con innumerables prototipos de alambre y el desarrollo de la sección a través del dibujo de diferentes variantes.

A partir de una sección de una cubierta típica a dos aguas, consideré la posibilidad de arriostrar lateralmente en el punto intermedio de cada pieza de bambú por una sección adyacente que tuviera otra geometría y que ayudara a toda la cubierta a trabajar conjuntamente y así reducir los esfuerzos de flexión tan elevados para estas luces.

Tras considerar la posición expuesta de la cubierta en lo alto de la colina, llegué a la conclusión de que podría ser interesante trabajar con secciones cada vez más pequeñas conforme uno se acerca a los extremos.

De esta forma, el edificio genera una forma de concha que resuelve satisfactoriamente los empujes del viento así como la conducción del agua de lluvia de forma lo más natural posible.

Por otra parte, las conexiones entre secciones se resolvían mediante varillas de acero atornilladas, y toda la cubierta descansaba sobre un zócalo de hormigón que se escalonaba para formar unas gradas perimetrales que permitían dos accesos laterales.

El bambú, al ser un material higroscópico, debía estar protegido en el exterior de la acción de la lluvia.

Opté por la elección de un material ligero y traslúcido, con la intención de resaltar el ambiente y la geometría interior y a su vez, dotar de ventilación a la propuesta.

Consideré las membranas ETFE como una solución idónea que respondía a todas las consideraciones anteriores con solvencia.